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CÓMO LIDIAR CON LA APATÍA


ENTENDIENDO LA APATÍA


La apatía se define como un estado físico y mental en el que predomina la desmotivación, el desinterés y la desconexión con las emociones positivas.

Todos podemos tener algún día en el que nos sentimos así - el problema es cuando esto se transforma en un estilo de vida.


Este es un ejemplo para entender cómo se siente una persona apática:


"Me siento sin ganas de hacer nada. Por muchos planes que me propongan, ninguna idea me genera ilusión o entusiasmo. Es entonces cuando me preguntan, ¿a ti qué te apetece hacer?, y me quedo en blanco. Nada, contesto. No me apetece hacer nada.


Siento que mi vida es aburrida. Mi trabajo me aburre, mi casa me parece demasiado pequeña, mi ciudad no me ofrece experiencias nuevas, y mi economía no me permite tener la libertad que yo quisiera.

He perdido la esperanza de que mi vida mejore."




LO QUE SE ESCONDE DETRÁS DE LA APATÍA


A diferencia de lo que se suele creer, la persona apática tiene emociones aunque desde fuera parezca que todo le produce indiferencia.


Las emociones son nuestra brújula, nos van guiando en el camino y hay que confiar en ellas. ¡Incluso cuando (parece que) no las hay! Si sientes que nada consigue hacerte feliz, es porque tienes que centrar tu atención a algo más grande y más importante - eso que te está impidiendo disfrutar de la vida. El sentimiento de apatía es como una alarma. Por muy incómoda y molesta que sea, tienes que entender que te está mandando un mensaje. Algo va mal.


A esto puedes reaccionar de dos maneras:


1. Ignorar la apatía con distracciones que muchas veces se convierten en adicciones, por ejemplo: el alcohol, las redes sociales, la televisión, los libros, dormir...

Desde aquí te digo que estas tapaderas no te van a ayudar. Seguir distrayéndote y no prestar atención a tu apatía hará que sientas un vacío en tu vida, y a la larga infelicidad o lo que es peor, depresión.


2. Enfrentarte a la raíz emocional que está causando tu infelicidad. Si has elegido esta opción sigue leyendo.


LA EMOCIÓN QUE HAY DETRÁS DE LA APATÍA


La apatía tiene su origen emocional en nuestra infancia. Si sufres este condicionamiento es muy probable que hayas tenido que reprimir continuamente tus deseos.


Por ejemplo, imaginemos la vida de una niña - su mayor aspiración es convertirse en una bailarina, pero sus padres deciden apuntarle a clases de inglés en vez de danza por muy infeliz que le haga. Además esta niña desea tener un perrito; sus padres no se lo conceden y le hacen sentir culpable explicándole que satisfacer su deseo generaría una carga y una responsabilidad para toda la familia. Sus deseos son negados y juzgados.


Analicemos por un momento esta información, ¿qué hay detrás del deseo de ser bailarina o de tener un perro? La niña desea que le presten más atención. Quiere que sus padres se fijen más en ella y valoren su creatividad (a través del baile) y que le hagan más compañía (por eso quiere un perrito).


Cuando un niño experimenta este tipo de restricciones de forma continuada, el niño empieza a creer en la incapacidad de hacer sus deseos realidad. Su cuerpo y su mente aprende a reprimir cualquier deseo y conformarse con la vida que le ha tocado. Eso genera desconexión con las emociones, ansiedad y apatía. (En los peores casos esto lleva a la depresión)


SANANDO TU INFANCIA


Si todo lo que has ido leyendo ha resonado con tu propia vida y con tu situación actual aquí te dejo algunos consejos prácticos para sanar tu apatía:


1. Escribe en un papel los deseos que hayas tenido a lo largo de tu infancia.


2. Continúa analizando qué emoción había detrás de ese deseo, por ejemplo: viajar a Disney. Emoción que puede haber detrás: desilusión / necesidad de creer en la magia.)


3. Piensa ahora en por qué se te negaron algunos de tus deseos. ¿Fue por algo razonable como falta de dinero o tiempo? ¿Tal vez no supiste explicar lo importante que era para ti ese deseo? Intenta hacer las paces con tus padres o tu entorno, lo hicieron lo mejor que pudieron, y ellos también sacrificaron muchos de sus deseos por amor a ti.


4. Escribe ahora qué deseas en tu vida actual y qué emoción hay detrás de ese deseo. Si no se te ocurre nada puedes comenzar escribiendo "deseo poder desear". Con paciencia saldrán más cosas. Tal vez al hacer esto descubras que varios de tus deseos esconden la misma motivación, por ejemplo necesidad de conectar con tu familia.


5. Analiza por qué no te estás permitiendo hacer realidad tus deseos. Por ejemplo, porque decepcionaría a mi madre. Esta parte es la más complicada, ya que muchas veces nuestros deseos generan problemas relacionales, incluso rupturas. Ten esto claro: si tus deseos están motivados por el crecimiento y tu propia felicidad, la reacción de los demás es su problema y su responsabilidad.


6. Haz listas con todos tus deseos y tenlas a mano para ir marcando tu progreso. Cada vez que realices una de las tareas puedes escribir un comentario de cómo te has sentido, y poco a poco crear tu propio diario de deseos.


7. Ten paciencia e intenta divertirte en el proceso. Observa todo lo positivo que hay en tu vida y siente orgullo hacia tu persona por seguir intentando llegar a tus objetivos y cada día dejar más atrás la apatía.


9. Por último no olvides de dar las gracias a tus emociones, sobre todo a las negativas, ya que te están dando un mensaje muy valioso. :)




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